miércoles, 13 de agosto de 2008

Fútbol argentino en los Juegos Olímpicos. De Atlanta '96 a Beijing '08


Atlanta
Con la histórica obsesión de lograr la medalla de oro en fútbol, la selección argentina comenzó el derrotero de una nueva edición de los Juegos Olímpicos. Desde Amsterdam en 1928 que las delegaciones argentinas pugnaban por la tan ansiada presea.

Fuertes eran las críticas que recibía el equipo en esos momentos, sobre todo por la paupérrima presentación ante Perú -empate en 0-, días atrás, por una fecha de las Eliminatorias para Francia '98, derrota que se evitó gracias a la que tal vez fue la mejor actuación en la carrera del arquero Germán Adrián Ramón Burgos.

La conflictiva relación del técnico argentino Daniel Passarella con los medios periodísticos, agravada por los sucesos de Perú, convirtieron a la concentración, que tenía como sede al Saint Bernard Preparatory School de Cullman (pequeño pueblo del estado de Alabama), en un auténtico bunker, en la que el periodismo sólo era atendido durante 30' cada tres días.

Tal vez la fotografía sea representativa de lo que en verdad allí sucedía:


Crespo y Gallardo en la concentración

Hasta Maradona se hacía oir desde Buenos Aires reclamando un lugar en el equipo, cuestión que no cayó del todo bien en los futbolistas, aunque sabían muy bien que el ex jugador del Nápoli y Passarella eran irreconciliables.

El técnico trataba de descomprimir y quitarles presión a sus dirigidos: Si no ganamos la medalla de oro en fútbol a lo largo de cien años, no veo por qué tendríamos que ganarla ahora...

Argentina-Estados Unidos

La primera cita fue nada menos que con los norteamericanos, y para agregarle leña al fuego el delantero Claudio Reyna metió un gol a los 30''- y peor todavía si tenemos en cuenta que es hijo de padres argentinos y sobrino del Negro J. J. López-, en una jugada que para colmo de males contó con los desaciertos de los italianos Sensini y Chamot, que en ese momento eran muy discutidos.

Luego el equipo se recompuso y con goles de Gustavo López, Crespo y Simeone se obtuvo una victoria que alimentó rápidamente la ilusión:


Crespo convierte el segundo gol




Simeone. Una se las figuras del partido


continuará

miércoles, 6 de agosto de 2008

A propósito de la desaparición de Mate Parlov






Mate Parlov

El pasado 30 de julio murió a los 59 años, víctima de un carcinoma pulmonar, el ex boxeador Mate Parlov, quien fuera considerado el mayor deportista croata del siglo xx.

El ex pugilista ganó todo lo que puede ganar un boxeador aficionado: un campeonato olímpico (Munich en 1972), un título mundial (Cuba en 1974) y dos campeonatos europeos (Madrid y Belgrado). En el campo rentado debutó el 31 de mayo de 1975, y se consagró campeón europeo al derrotar a Doménico Adinolfi por kot en el 11er round, el 10 de julio de 1976.

Basaba su estilo en una técnica pulida, guardia zurda, gran alcance de brazos y una altura importante; y más allá de no ser para nada extravagante (como sí lo son la mayoría de los que ostentan semejantes logros) tenía la particularidad de ser unos de los pocos boxeadores que iniciaba el footing al mediodía, poco después de levantarse.

También fue partícipe de una rareza histórica: obtuvo la chance de ser finalista de los Juegos Olímpicos de Munich porque su rival en semis (el argentino Miguel Angel Cuello) confundió el horario y se quedó dormido para la cita.

Precisamente a través de Cuello fue conocido por el público argentino, cuando se enfrentaron por el título mundial de los mediopesados, en Milán, oportunidad en la que el argentino defendía la corona por primera vez.

Es aquí cuando tratamos de cotejar los acontecimientos previos y posteriores a ese combate:



Miguel Angel Cuello. Lita para sus íntimos.

En principio una nota publicada por la revista El Gráfico el 27 de diciembre de 1977 en su nº 3038:




en la que Parlov hacía referencia a los acontecimientos de Munich," aunque esto dicho con mucho respeto", aclaraba por si hacía falta el croata, otrora yugoslavo a secas (todavía no se había escindido el país). Y ante la pregunta del periodista Bruno Passarelli sobre el desarollo de la pelea, confesaba que sería un choque de estilos: el boxeo depurado e inteligente contra la potencia natural y un tanto desmañada de Cuello. "Creo que ganaré por puntos", vaticinaba.

En El Gráfico del 03 de enero de 1978, nº 3039, esto es lo que se publicó:




Cuello se quejaba del frío insoportable de Milán (hacía 15 años que la ciudad no soportaba una temperatura de semejante intensidad), de los tres meses y medio que hacía que permanecía en el lugar, y de la soledad que le embargaba, sólo acompañado por su amigo y colaborador José Batista. Se alzaban voces: "Cuello se ha templado en el sufrimiento"; y los más categóricos que le veían entrenar: "Impresiona por su potencia y su desborde físico. Le van a tener que poner una pared delante para impedir que reviente a Parlov".

Para todo esto el argentino se entusiasmaba: "Me lo voy a llevar por delante desde el vamos" y redoblaba la apuesta: "No creo que me venga a buscar a pesar de ser el retador, y si lo hace peor para él".

Pero parece que la suerte le fue esquiva al santafesino ese 07 de enero de 1978 , y este es el desenlace de la cuestión, nuevamente reflejado por El Gráfico, esta vez en su edición nº 3040, del 10 de enero:




Ante el insoslayable resultado del combate (Parlov ganó por ko en el 9º round), el periodista Juan Carlos Mena trataba de interpretar los hechos: " Mate Parlov significó el fin de un proceso tan insólito como irregular. Un proceso que debe servir de ejemplo a todos los boxeadores argentinos con serias aspiraciones, para mirarse en él y hacer exactamente lo contrario".

Epa! ¿ Y que pasó con el toro embravecido de antaño, el de hace sólo una semana?, nos preguntamos en El Diario Del Lunes. ¿ Habrá boxeado su hermano mellizo (que no lo tenía) ?. ¿ Qué sucedió con el pollo de Elortondo (ciudad santafesina que también cuenta entre sus "ilustres" a la"primera dama" de la provincia (que Dios nos proteja), Karina Rabollini) ?
Nos toma de sorpresa esta nota porque ¿ No venía todo bien ? Parecía que Cuello iba a salir a matar, tal cual lo previsto, pero parece que el hombre cambió la estrategia : " Miguel Angel Cuello pensó que el mejor plan era ir graduando el ritmo, no enloquecerse desde el vamos", aseveraba el cronista (Uy, ¿cuando cambió?).
Y por fin la sorpresa: " Como durante toda su estadía en Milán, como durante toda la etapa que duró su preparación, el santafesino volvió a imponer su criterio sin consultar nada a nadie. Y su séquito se limitó a obedecer hasta el último capricho de su amo". Qué tul! Pero che, esto hasta ahora no lo habíamos leído!. Es que... ¡Siempre son bravas las derrotas!

Chaaaa